La iniciativa permite mejorar la capacidad física y la calidad de vida de niños y niñas con cardiopatías congénitas
En Chile, nacen entre 1.400 y 1.700 niños al año con cardiopatías congénitas, de los cuales cerca de 800 requieren cirugía. Gracias a los avances tecnológicos y a la creciente especialización de los equipos clínicos, la sobrevida de niños con cardiopatías complejas ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas.
El Hospital de Niños Dr. Roberto del Río se ha consolidado como uno de los principales centros de referencia nacional en el tratamiento de cardiopatías congénitas infantiles, abordando de manera integral el proceso de atención, desde el diagnóstico precoz y la cirugía cardíaca, hasta el seguimiento a largo plazo y la rehabilitación especializada.
El doctor Alejandro Gayán, cardiólogo pediátrico del Hospital de Niños Dr. Roberto del Río, destaca que “antes hablábamos principalmente de mortalidad; hoy hablamos de una sobrevida superior al 85% en cardiopatías complejas”, lo que refleja el impacto positivo del manejo quirúrgico y del cuidado postoperatorio especializado.
El hospital cuenta con una atención ambulatoria que alcanza entre 60 y 80 pacientes diarios en su policlínico de cardiología infantil, y una red de derivación que abarca gran parte del territorio nacional, centrando su atención no solo en la sobrevida, sino también en la rehabilitación y el bienestar a largo plazo de niños y niñas con cardiopatías congénitas.
REHABILITACIÓN CARDÍACA PEDIÁTRICA
Uno de los principales sellos del Hospital Roberto del Río es su enfoque integral, que trasciende la cirugía y el tratamiento médico tradicional. En este contexto, destaca el desarrollo de un programa de rehabilitación cardíaca pediátrica, orientado a mejorar la capacidad funcional, la condición física y la calidad de vida de niños con cardiopatías congénitas, incluso en casos de alta complejidad.
Según explica el doctor Gayán, “el problema que teníamos era que, históricamente, a los niños con cardiopatías no se les permitía hacer ejercicio. De esta forma, se generaban niños sedentarios que luego se convertían en adultos sedentarios, con mayor riesgo de desarrollar patologías como diabetes, hipertensión u obesidad”.
A partir de esta realidad, se impulsó el desarrollo de este programa pionero en Chile, que se distingue por su carácter estructurado e interdisciplinario, e incorpora evaluaciones avanzadas como la ergoespirometría. Este examen permite evaluar, en una sola medición, la función cardíaca, respiratoria y muscular, lo que facilita la elaboración de planes de ejercicio seguros, personalizados y adaptados a cada paciente.
“Existía mucho temor a que el niño pudiera realizar ejercicio, pero la evidencia nos mostró que era necesario atreverse”, señala el cardiólogo pediátrico.
Este enfoque ha permitido desafiar antiguas creencias que promovían el reposo excesivo y el sedentarismo en niños con cardiopatías. Los resultados obtenidos han demostrado mejoras objetivas en la capacidad física de los pacientes rehabilitados, incluso en cardiopatías complejas donde históricamente no se esperaba un beneficio funcional significativo.
La experiencia del Hospital Roberto del Río ha sido presentada en congresos de cardiología y ha despertado el interés de otros centros nacionales e internacionales, posicionando a la institución como un referente en esta área emergente de la cardiología pediátrica.