Ante el aumento de casos de escarlatina registrados en el país, el Hospital de Niños Dr. Roberto del Río hace un llamado a padres, cuidadores y comunidad en general a estar atentos a los síntomas de esta enfermedad infecciosa, que afecta principalmente a niños en edad escolar, y a consultar de manera oportuna al médico para evitar complicaciones y nuevos contagios.

La Dra. Verónica Contardo, infectóloga del hospital, explicó que “la escarlatina es provocada por la bacteria Streptococcus pyogenes del grupo A, y suele desarrollarse en personas con faringitis estreptocócica, aunque también puede ser secundaria a infecciones cutáneas”.

Entre los síntomas más característicos se encuentra un sarpullido rojizo que da a la piel un aspecto áspero —similar a la piel de gallina— y que generalmente comienza en el cuello o la cara, extendiéndose luego al tronco, brazos y piernas. “El enrojecimiento suele ser más notorio en los pliegues de la piel, como axilas, codos, cuello e ingle. También puede aparecer una lengua de color rojo brillante, conocida como ‘lengua de frutilla’”, agregó la especialista.

A estos signos se suman fiebre alta, dolor de garganta, ganglios inflamados, escalofríos y cefalea.

La escarlatina se transmite principalmente a través de gotas de saliva expulsadas al toser o estornudar, por lo que el llamado es a reforzar las medidas de higiene y evitar el contacto cercano con personas enfermas. Si bien afecta mayoritariamente a menores de entre 5 y 15 años, cualquier persona puede enfermarse si no ha estado previamente expuesta a esta bacteria.

“La escarlatina responde bien al tratamiento con antibióticos, pero no debe subestimarse. Cuando no se trata adecuadamente, puede derivar en complicaciones graves que afectan al corazón, riñones u otros órganos”, advirtió la Dra. Contardo.

Por esta razón, desde el Hospital de Niños Dr. Roberto del Río se insiste en no enviar al colegio o jardín a niños con síntomas compatibles, y acudir prontamente a un centro de salud para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento. La detección temprana y el cumplimiento del tratamiento médico son claves para detener la transmisión y evitar riesgos mayores.