Las enfermedades entéricas que se presentan con diarreas y vómitos, suelen ser uno de los principales problemas en verano cuando los niños y sus familias salen de vacaciones. Pero  qué son y cómo evitar estas enfermedades, es lo que conoceremos junto a nuestra especialista Dra. Mirta Acuña, Jefa de la Unidad de Infectología.

¿Qué son y cuáles son las más frecuentes?

Son enfermedades que afectan al intestino en general, pero habitualmente se refiere a las de origen infectocontagioso, las más comunes son la diarrea que se manifiesta con deposiciones líquidas y dolor abdominal; y la gastritis con vómitos y dolor abdominal, lo que en conjunto ocasiona una gastroenteritis.

¿Por qué aumentan en verano?

En este período se comen más frutas y hortalizas las que no siempre son bien lavadas, por lo que los microorganismos que provocan estas enfermedades se pueden transmitir a través de ellos, además, es un período de vacaciones donde las familias salen de paseo y no se toman las medidas correspondientes al estar al aire libre. A esto se suma que los niños juegan más en el patio o con tierra y no se lavan bien las manos, echándose alimentos o las propias manos a la boca, teniendo mayor posibilidad de adquirir infecciones

¿Con qué alimentos debemos tener más cuidado?

En esta época, con las verduras y frutas, especialmente las que crecen cerca o a ras de piso, así como también con los mariscos crudos, ya que las personas en verano van mucho a la playa y comen ceviche o mariscos sin cocer, los cuales pueden provocar infecciones.

Y durante todo el año, tener precaución en cocer bien las carnes y huevos, siendo estos últimos los que transmiten infecciones como la salmonella, bacterias que se encuentran en el intestino del ave y que pueden infectar el huevo tanto por fuera como por dentro, por lo que es necesario comerlos bien cocidos y no basta sólo lavarlos, por lo anterior tampoco se debe comer mayonesa casera. Por su parte, las carnes no deben comerse crudas, ya que pueden tener bacterias  o parásitos, por lo que desde el punto de vista infectológico “el a punto” no debemos comerlo.

¿Qué precauciones debemos tomar al preparar alimentos, especialmente al salir de paseo?

Lo principal es tener acceso a agua potable, lavarse bien las manos antes de preparar y comer alimentos, lavar los alimentos antes de cocinarlos, preparar y cocinar por separado, tanto mariscos como carnes,  separados de verduras que no se cuecen y que pueden sufrir contaminación cruzada con microbios de las carnes o mariscos. Por ejemplo, si preparo mariscos y lechuga en una misma tabla, puede que los mariscos hayan venido contaminados y se traspasó a la lechuga, luego se cuecen los mariscos y los microbios desaparecen, pero ya quedaron en la lechuga. Reiterar además, que la acidificación de mariscos o pescado no es suficiente para cocerlos.

¿Por qué las enfermedades entéricas pueden ser más graves en los niños?

En niños puede ser más grave por dos razones:

  1. La carga que reciben de bacteria o virus proporcionalmente al peso es mayor, carga que para un adulto puede que no sea suficiente para que se enferme, asimismo no tiene completamente desarrollado su sistema inmunológico.
  2. El número de veces con que se ha expuesto a la enfermedad, es decir, no tiene memoria de inmunidad a estos microorganismos. Cuando una persona se enferma, se deja memoria inmunológica, por lo que la siguiente vez ya tienes un ejército armado, para defenderse de ese microbio en particular, pudiendo responder más rápido, y hacer menos intensa esa enfermedad. Por lo anterior, un niño aún no tiene montada esa respuesta inmunológica de memoria, como es la primera vez que se enfrenta a ello, no tiene las defensas y la enfermedad será más intensa.

¿Qué tratamiento se debe seguir para estas enfermedades?

 Lo más importante es mantener la hidratación, tanto la diarrea como los vómitos hacen que pierdas líquidos lo que puede llevar rápidamente a deshidratarse, causando alteraciones graves del metabolismo que pueden generar un cuadro grave en un niño.

Es relevante darles líquidos, cuando hay diarrea es más fácil, ya que tolera la ingesta vía oral, pudiendo mantener una hidratación constante que equilibre la pérdida de líquido por las deposiciones. Cuando hay vómito es más difícil, ya que al darle líquidos en mayor cantidad con mamadera o una taza,  es probable que vomite por el reflejo de la distensión rápida del estómago. Es por eso que la estrategia es hacer una hidratación fraccionada, es decir, darle una cucharadita cada 5 minutos, se demorará más, pero se mantendría sin vomitar. En el caso que siga vomitando tomando estas medidas, se requiere ir al médico para hidratación por vía endovenosa con suero.

¿Con qué hidratar? Idealmente con sales de hidratación, hay formulaciones en sobre que contienen mayor cantidad de sodio lo que ayuda a que se reabsorba el agua, y con glucosa que da energía para que el mecanismo en las células funcione eficazmente, de igual manera se debe considerar hidratar con agua, té, agua de hierba, sopa de pollo con sal,  a tolerancia.

Después de hidratar, se debe recuperar la flora intestinal, lo que normalmente se hace con probióticos, que son diferentes tipos de microorganismos vivos que ayudan a restablecer los “bichitos buenos” que ayudan en la absorción, inmunidad y procesos metabólicos, los que se pierden cuando tenemos infección.

¿Cuándo llevar a un niño/a a la urgencia?

Es necesario acudir al servicio de urgencia ante vómitos frecuentes que impiden la hidratación y signos claros de deshidratación como ojos hundidos, boca seca sin saliva y decaimiento. Asimismo, cuando hay diarrea con sangre, puede haber más factores como bacterias que producen daño en la mucosa intestinal y puede aparecer sangramiento, por lo que se recomienda acudir al médico tratante o consultorio durante el día, si no es posible diríjase a la urgencia.