Problemas de conducta y trastornos de conducta

Dra. Fresia Ulloa Chávez.
Psiquiatra infantil

    Los niños necesitan tiempo para aprender a comportarse en forma adecuada. Con ayuda y estímulo de padres y profesores, la mayoría de ellos aprende a tener buena conducta. Por supuesto los niños a veces se muestran desobedientes, pueden hacer pataletas o tener conducta agresiva o destructiva. Estos episodios son parte normal de la vida de cualquier niño, no son frecuentes, no duran mucho tiempo y pueden ser manejados bastante fácilmente.

     Problemas de conducta – las señales.

     Cuando un niño está portándose mal durante varios meses, se observa que su comportamiento está fuera de lo que es habitual para él o ella, se muestra desobediente, excitable y agresivo, pasa a llevar seriamente las reglas aceptadas en su familia y comunidad y su conducta es realmente un problema, se le llama Trastorno de Conducta.
     Este tipo de conducta afectará el desarrollo del niño e interferirá con su capacidad de llevar una vida normal.
     Los problemas de conducta pueden ocurrir en niños de todas las edades. Con frecuencia estos problemas comienzan a edades tempranas. Los lactantes y niños pequeños pueden negarse a hacer lo que los adultos les piden a pesar que se lo pidan muchas veces. Son poco respetuosos, insultan y hacen pataletas. Tironear y golpear a las otras personas es algo común.

     ¿Pero qué pasa con estas conductas?

     Alrededor de la mitad de los niños pequeños que sufren de este tipo de trastornos de conducta mejora a lo largo de los años. Sin embargo, la mitad empeora.
     Los niños mayores a menudo desarrollan una actitud hostil, agresiva, siendo también desobedientes y desafiantes. Se involucran en peleas físicas más violentas y pueden comenzar a utilizar algún tipo de armas. Pueden robar o mentir, no muestran signos de remordimiento o culpa cuando son descubiertos. Rechazan acatar las reglas y pueden comenzar a violar la ley. Pueden comenzar a quedarse fuera de casa toda la noche y fugarse del colegio en el día.
     Los adolescentes con trastornos de conducta a menudo se involucran en conducta criminal junto a sus amigos. Pueden robar autos, robar en casas o negocios. Pueden arriesgar su salud y seguridad consumiendo drogas ilegales y teniendo sexo no protegido.

     ¿Cuánto afecta esto al joven y a los que le rodean?

     Mucho. Este tipo de conducta genera una gran tensión en la familia. Fuera del hogar los niños que se comportan de esta manera tendrán dificultades para hacerse de amigos. Los otros niños con frecuencia no quieren juntarse con ellos porque son groseros y no pueden jugar sin ponerse agresivos. Aunque pueden ser bastante brillantes, no tienen buen rendimiento en el colegio y por lo general están en el nivel más bajo del curso. Pueden provocar problemas en clases y debido a esto se les pide que salgan de la sala.
     Las otras personas sólo ven un joven violento, inoportuno e irritable. Internamente, el joven puede sentir que no tiene valor y que no puede hacer nada bien. A menudo culpa a los demás de sus dificultades y no sabe como cambiar para mejorar. Sus planes para el futuro están desiertos.

     ¿Qué provoca el Trastorno de Conducta?

     Generalmente hay numerosos problemas. Un niño puede desarrollar con mayor probabilidad un trastorno de conducta si:
     • Siempre ha tenido un temperamento difícil.
     • Tiene dificultades en la lectura y el aprendizaje, se le hace difícil comprender y participar en clases. Se aburre con facilidad, se siente tonto y se porta mal.
     • Está deprimido.
     • Ha sido intimidado o abusado por matones.
     • Sufre de hiperactividad, esto le provoca serias dificultades en el autocontrol, prestar atención y seguir las reglas.

     Los mismos padres a veces pueden, sin saberlo, empeorar las cosas. Es más probable que esto suceda si uno de los padres está deprimido, muy cansado o sobrepasado por algo.
     Las dos formas más comunes de contribuir en esto son:
     • Prestándole poca atención a la buena conducta. Como padre, puede ser fácil ignorar al hijo cuando lo está haciendo bien, y prestarle atención cuando lo está haciendo mal. A lo largo del tiempo el niño aprende que la única forma de conseguir atención es pasar a llevar las reglas. La mayoría de los niños, incluyendo a los adolescentes, necesitan mucha atención de sus padres, y harán cualquier cosa para obtenerla. Tal vez nos sorprenda, pero pareciera que incluso prefieren una atención crítica y enojada, a ser ignorados. Es fácil ver como a lo largo del tiempo se establece un círculo vicioso. La conducta del niño enoja al padre y quiere castigarlo. Ocupa menos y menos tiempo haciendo cosas agradables junto al niño y siendo afectuoso con éste. Ambos, el padre y el niño, sienten más y más rechazo. El niño se porta más mal... y así sigue.
     • Siendo demasiado flexible con las reglas. Los niños necesitan aprender que las reglas son importantes y que “no” significa “no”. Mantener esto es difícil para los padres. Pueden sentirse tentados a ceder para tener una “vida tranquila”. El problema es que esto le enseña al niño a insistir hasta que consigue lo que quiere. Los adolescentes necesitan saber que sus padres se preocupan de ellos. También deben comprender que las reglas son necesarias para proteger su seguridad.

     ¿Qué puede ayudar?

     Los padres pueden hacer mucho. Es importante que la disciplina sea justa y consistente. Cualquier persona joven necesita elogios y premios cuando mejora su conducta. Hacer esto puede ser más difícil de lo que uno imagina. Es crucial que los padres o adultos a cargo del o de la joven conversen sobre las diferencias de opinión que pudieran tener acerca de que hacer y que se pongan de acuerdo en como manejarán la conducta del niño o joven.
     Es útil preguntar en el colegio si el niño también tiene problemas de conducta. Es bueno que padres y profesores puedan trabajar juntos. Si el niño tiene problemas en el aprendizaje podría ser necesario que fuese a clases extra de reforzamiento. Puede necesitar consejos de un médico o sicólogo escolar.
     Si los problemas continúan por más de tres meses, es importante pedir ayuda a especialistas. Estos pueden ayudar a descubrir que es lo que está provocando los problemas y sugerir formas prácticas de mejorar la conducta.

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