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Los niños
necesitan tiempo para aprender a comportarse en forma
adecuada. Con ayuda y estímulo de padres y
profesores, la mayoría de ellos aprende a tener
buena conducta. Por supuesto los niños a veces
se muestran desobedientes, pueden hacer pataletas
o tener conducta agresiva o destructiva. Estos episodios
son parte normal de la vida de cualquier niño,
no son frecuentes, no duran mucho tiempo y pueden
ser manejados bastante fácilmente.
Problemas
de conducta – las señales.
Cuando
un niño está portándose mal durante
varios meses, se observa que su comportamiento está
fuera de lo que es habitual para él o ella,
se muestra desobediente, excitable y agresivo, pasa
a llevar seriamente las reglas aceptadas en su familia
y comunidad y su conducta es realmente un problema,
se le llama Trastorno de Conducta.
Este
tipo de conducta afectará el desarrollo del
niño e interferirá con su capacidad
de llevar una vida normal.
Los
problemas de conducta pueden ocurrir en niños
de todas las edades. Con frecuencia estos problemas
comienzan a edades tempranas. Los lactantes y niños
pequeños pueden negarse a hacer lo que los
adultos les piden a pesar que se lo pidan muchas veces.
Son poco respetuosos, insultan y hacen pataletas.
Tironear y golpear a las otras personas es algo común.
¿Pero
qué pasa con estas conductas?
Alrededor
de la mitad de los niños pequeños que
sufren de este tipo de trastornos de conducta mejora
a lo largo de los años. Sin embargo, la mitad
empeora.
Los
niños mayores a menudo desarrollan una actitud
hostil, agresiva, siendo también desobedientes
y desafiantes. Se involucran en peleas físicas
más violentas y pueden comenzar a utilizar
algún tipo de armas. Pueden robar o mentir,
no muestran signos de remordimiento o culpa cuando
son descubiertos. Rechazan acatar las reglas y pueden
comenzar a violar la ley. Pueden comenzar a quedarse
fuera de casa toda la noche y fugarse del colegio
en el día.
Los
adolescentes con trastornos de conducta a menudo se
involucran en conducta criminal junto a sus amigos.
Pueden robar autos, robar en casas o negocios. Pueden
arriesgar su salud y seguridad consumiendo drogas
ilegales y teniendo sexo no protegido.
¿Cuánto
afecta esto al joven y a los que le rodean?
Mucho.
Este tipo de conducta genera una gran tensión
en la familia. Fuera del hogar los niños que
se comportan de esta manera tendrán dificultades
para hacerse de amigos. Los otros niños con
frecuencia no quieren juntarse con ellos porque son
groseros y no pueden jugar sin ponerse agresivos.
Aunque pueden ser bastante brillantes, no tienen buen
rendimiento en el colegio y por lo general están
en el nivel más bajo del curso. Pueden provocar
problemas en clases y debido a esto se les pide que
salgan de la sala.
Las
otras personas sólo ven un joven violento,
inoportuno e irritable. Internamente, el joven puede
sentir que no tiene valor y que no puede hacer nada
bien. A menudo culpa a los demás de sus dificultades
y no sabe como cambiar para mejorar. Sus planes para
el futuro están desiertos.
¿Qué
provoca el Trastorno de Conducta?
Generalmente
hay numerosos problemas. Un niño puede desarrollar
con mayor probabilidad un trastorno de conducta si:
•
Siempre ha tenido un temperamento difícil.
• Tiene dificultades
en la lectura y el aprendizaje, se le hace difícil
comprender y participar en clases. Se aburre con facilidad,
se siente tonto y se porta mal.
• Está
deprimido.
• Ha sido intimidado
o abusado por matones.
• Sufre de hiperactividad,
esto le provoca serias dificultades en el autocontrol,
prestar atención y seguir las reglas.
Los mismos padres a
veces pueden, sin saberlo, empeorar las cosas. Es
más probable que esto suceda si uno de los
padres está deprimido, muy cansado o sobrepasado
por algo.
Las
dos formas más comunes de contribuir en esto
son:
•
Prestándole poca atención a la buena
conducta. Como padre, puede ser fácil ignorar
al hijo cuando lo está haciendo bien, y prestarle
atención cuando lo está haciendo mal.
A lo largo del tiempo el niño aprende que la
única forma de conseguir atención es
pasar a llevar las reglas. La mayoría de los
niños, incluyendo a los adolescentes, necesitan
mucha atención de sus padres, y harán
cualquier cosa para obtenerla. Tal vez nos sorprenda,
pero pareciera que incluso prefieren una atención
crítica y enojada, a ser ignorados. Es fácil
ver como a lo largo del tiempo se establece un círculo
vicioso. La conducta del niño enoja al padre
y quiere castigarlo. Ocupa menos y menos tiempo haciendo
cosas agradables junto al niño y siendo afectuoso
con éste. Ambos, el padre y el niño,
sienten más y más rechazo. El niño
se porta más mal... y así sigue.
•
Siendo demasiado flexible con las reglas. Los niños
necesitan aprender que las reglas son importantes
y que “no” significa “no”.
Mantener esto es difícil para los padres. Pueden
sentirse tentados a ceder para tener una “vida
tranquila”. El problema es que esto le enseña
al niño a insistir hasta que consigue lo que
quiere. Los adolescentes necesitan saber que sus padres
se preocupan de ellos. También deben comprender
que las reglas son necesarias para proteger su seguridad.
¿Qué
puede ayudar?
Los
padres pueden hacer mucho. Es importante que la disciplina
sea justa y consistente. Cualquier persona joven necesita
elogios y premios cuando mejora su conducta. Hacer
esto puede ser más difícil de lo que
uno imagina. Es crucial que los padres o adultos a
cargo del o de la joven conversen sobre las diferencias
de opinión que pudieran tener acerca de que
hacer y que se pongan de acuerdo en como manejarán
la conducta del niño o joven.
Es
útil preguntar en el colegio si el niño
también tiene problemas de conducta. Es bueno
que padres y profesores puedan trabajar juntos. Si
el niño tiene problemas en el aprendizaje podría
ser necesario que fuese a clases extra de reforzamiento.
Puede necesitar consejos de un médico o sicólogo
escolar.
Si
los problemas continúan por más de tres
meses, es importante pedir ayuda a especialistas.
Estos pueden ayudar a descubrir que es lo que está
provocando los problemas y sugerir formas prácticas
de mejorar la conducta. |